El viento no dejaba ni abrir bien la sombrilla. Aun así, saqué el cuaderno y pinté una figura frente al mar picado de Almuñécar.
Pintar mientras soplaba el viento
El viento no dejaba ni abrir bien la sombrilla. Aun así, saqué el cuaderno y pinté una figura frente al mar picado de Almuñécar.
Una tarde junto al estanque, pintando descalzo bajo un árbol y probando sombras moradas. Una nota sobre el color y las ganas de seguir pintando paisaje.
El último día de vacaciones abrí el cuaderno completo para pintar la costa de Almuñécar. En esta panorámica empecé a reconocer lo que había aprendido durante agosto.
Una fuente que se apaga, las mezclas de color y una mayor tranquilidad frente al caballete. Así fue mi segunda salida de Laboratorio de Campo en Granada.
Mi primera pintura al aire libre nació de un cambio de lugar. Una jornada en la Alhambra para aprender a adaptarme, observar y pintar ante otras miradas.