Una salida con las acuarelas y una hora frente al Albaicín. El dibujo me ayudó a ordenar la vista; el color me llevó a explorar cómo trabajar con transparencias y conservar la luz del papel.
Una acuarela frente al Albaicín
Una salida con las acuarelas y una hora frente al Albaicín. El dibujo me ayudó a ordenar la vista; el color me llevó a explorar cómo trabajar con transparencias y conservar la luz del papel.
El viento no dejaba ni abrir bien la sombrilla. Aun así, saqué el cuaderno y pinté una figura frente al mar picado de Almuñécar.
Una tarde junto al estanque, pintando descalzo bajo un árbol y probando sombras moradas. Una nota sobre el color y las ganas de seguir pintando paisaje.
Una fuente que se apaga, las mezclas de color y una mayor tranquilidad frente al caballete. Así fue mi segunda salida de Laboratorio de Campo en Granada.
Mi primera pintura al aire libre nació de un cambio de lugar. Una jornada en la Alhambra para aprender a adaptarme, observar y pintar ante otras miradas.