El viento no dejaba ni abrir bien la sombrilla. Aun así, saqué el cuaderno y pinté una figura frente al mar picado de Almuñécar.
Pintar mientras soplaba el viento
El viento no dejaba ni abrir bien la sombrilla. Aun así, saqué el cuaderno y pinté una figura frente al mar picado de Almuñécar.
El último día de vacaciones abrí el cuaderno completo para pintar la costa de Almuñécar. En esta panorámica empecé a reconocer lo que había aprendido durante agosto.