Acuarela de Yohan Pixone realizada en la playa de Almuñécar, con vista del Mediterráneo y figuras frente al mar.

Una acuarela para guardar un día

Hay días que no necesitan convertirse en una gran obra para quedarse.

Esta acuarela nació en Almuñécar, el día de mi cumpleaños. Había viajado para pasar unos días cerca del mar, caminar con calma y conocer un lugar al que quería ir desde hacía tiempo.

Yohan Pixone pintando una acuarela al aire libre en la playa de Almuñécar durante una práctica de cuaderno de obra.
Proceso de pintura al aire libre en la playa de Almuñécar.

Ese día no pinté desde la exigencia.

Pinté desde la tranquilidad.

Llevaba mi libreta pequeña y las acuarelas. Nada demasiado preparado. Solo lo suficiente para sentarme frente a la playa y dejar que una imagen apareciera sin pedirle demasiado.

La luz era distinta a otros momentos del día. Más baja. Más suave. El sol empezaba a caer y todo parecía quedarse en una especie de pausa: la orilla, las piedras, las personas al fondo, las sombras pequeñas, las siluetas recortadas frente al mar.

No quería describir toda la escena.

Quería guardar algo de ese momento.

Una línea de horizonte.
Unas figuras mínimas.
El agua.
La montaña al fondo.
El color abierto del cielo.

Acuarela de Yohan Pixone realizada en la playa de Almuñécar, con vista del Mediterráneo y figuras frente al mar.
Acuarela realizada en cuaderno durante una tarde en la playa de Almuñécar.

La acuarela me permite trabajar desde esa rapidez. Hay que decidir sin controlar demasiado. El agua se mueve, el pigmento se abre, algunas zonas se pierden y otras aparecen casi sin buscarlas.

Eso me gusta.

Porque me obliga a aceptar que no todo tiene que quedar completamente definido para tener presencia.

En esta imagen hay muy poca información, pero para mí guarda mucho. No por lo que muestra, sino por el día al que pertenece.

En el reverso escribí que estaba feliz por celebrar mi cumpleaños viajando, por conocer tranquilamente la antigua Sexi, por pisar un lugar atravesado por lo romano, lo fenicio y lo musulmán. También escribí que amo vivir en Andalucía y que estaba agradecido con Dios y con la vida por haberme traído hasta aquí.

Creo que esa nota detrás del dibujo también forma parte de la obra.

No como explicación.

Como rastro.

Yohan Pixone pintando una acuarela al aire libre en la playa de Almuñécar durante una práctica de cuaderno de obra.
Proceso de pintura al aire libre en la playa de Almuñécar.

A veces el cuaderno no guarda solo imágenes. Guarda estados. Guarda una forma de estar en un lugar, una temperatura, una sensación del cuerpo, una gratitud que aparece sin hacer demasiado ruido.

Esta acuarela es sencilla.

Y justamente por eso me interesa conservarla dentro de mi proceso.

No todo lo que hago tiene que empujar una serie o demostrar un avance técnico. A veces pintar también es permitirme estar. Mirar algo que me gusta. Registrar una tarde. Recordar que la práctica artística no solo crece en el estudio, sino también en esos momentos donde la vida entra sin pedir permiso.

Pintar en la playa, en una libreta pequeña, me devuelve algo esencial.

El placer de mirar.

El deseo de seguir aprendiendo.

La posibilidad de que una imagen rápida también tenga sentido, aunque no quiera convertirse en obra mayor.

Acuarela de Yohan Pixone realizada en la playa de Almuñécar, con vista del Mediterráneo y figuras frente al mar.
Acuarela realizada en cuaderno durante una tarde en la playa de Almuñécar.

Ese día no necesitaba resolver nada.

Solo quería estar ahí.

Frente al Mediterráneo.

Con el sol bajando un poco.

Y una acuarela pequeña para guardar el momento.