Serie de pintura y dibujo figurativo en la que Yohan Pixone explora el cuerpo masculino como territorio de presencia, intimidad y tensión emocional.
Cuerpos en suspensión explora la figura humana como espacio de presencia y tensión contenida. Los cuerpos aparecen en un instante previo a la acción: algo parece estar a punto de ocurrir, pero el gesto permanece detenido y la emoción continúa latente.
A través de la pintura y el dibujo, la intimidad se construye desde el silencio y la sugerencia. El deseo no aparece como acción explícita, sino como una fuerza que modifica la postura, la distancia entre los cuerpos y la manera en que habitan el espacio.
El color y determinados elementos simbólicos irrumpen dentro de estas escenas como interferencias emocionales. No describen necesariamente aquello que vemos: introducen una tensión entre lo visible y lo que permanece dentro.









Las figuras de Cuerpos en suspensión no representan únicamente una acción. Habitan el momento en que esa acción todavía no ocurre.
Pensamiento, deseo y posibilidad permanecen acumulados dentro del cuerpo sin resolverse completamente. Por eso la imagen se desplaza de lo narrativo hacia lo perceptivo: no importa tanto lo que sucede como aquello que el cuerpo sostiene.
El cuerpo deja así de funcionar como objeto de representación para convertirse en territorio: un lugar donde se concentra la experiencia interna.
Pinturas en las que la figura masculina aparece dentro de escenas contenidas y el color irrumpe como una tensión emocional capaz de modificar la lectura de la imagen.
Dibujos donde el cuerpo humano dialoga con elementos simbólicos, generando relaciones entre presencia, equilibrio, intimidad y significado a través del contraste entre grafito, figura y color.
En esta serie, el color no funciona únicamente como descripción o decoración.
Aparece como una interferencia dentro de la imagen: un elemento capaz de alterar la relación entre los cuerpos, introducir una emoción o hacer visible algo que permanece sin nombrarse.
Cuerpos en suspensión forma parte de una investigación en desarrollo sobre la figura humana, el gesto y la experiencia emocional.
Dibujo y pintura funcionan como lenguajes complementarios: el grafito permite observar estructura, tensión y movimiento; la pintura introduce atmósfera, materia y color como nuevas capas de significado.
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