Fotografías y registro del evento: Ralph Saumet.
El 24 de junio de 2026 presenté por primera vez en público la colección Cuerpos en suspensión en la sede de Apoyo Positivo, Casa Granada, en la ciudad de Granada.

Fue una muestra íntima, cercana y muy especial. No fue una exposición masiva, ni buscaba serlo. Fue un encuentro pequeño, cuidado, con el espacio lleno y con las personas que tenían que estar allí. Para mí eso hizo que la experiencia tuviera mucho sentido: las obras no quedaron simplemente colgadas en una pared, sino que fueron vistas con atención, conversadas y acompañadas.
Esta presentación reunió ocho obras: cuatro pinturas y cuatro dibujos. Por un lado, la Serie Color, formada por cuatro óleos donde el cuerpo masculino aparece en escenas de intimidad, pausa y tensión contenida. Por otro, la Serie Ave, formada por cuatro dibujos en grafito y acrílico donde la figura humana dialoga con aves y un círculo dorado.
Ambas series comparten una misma inquietud: mirar el cuerpo como un lugar donde se acumulan emociones que muchas veces no se dicen de forma directa.


Una primera activación pública de la colección
Para mí, esta muestra fue importante porque marcó la primera activación pública de Cuerpos en suspensión. Hasta ahora, la colección venía creciendo desde el estudio, desde la observación, desde la búsqueda técnica y conceptual. Ver las piezas instaladas en un espacio real, frente a otras personas, cambió la forma de entenderlas.


La serie parte de una pregunta que me acompaña desde hace tiempo:
¿Qué sostiene el cuerpo cuando todavía no puede decirlo todo?
Esa pregunta estuvo presente durante toda la muestra. Apareció en las obras, en el discurso de presentación y también en las conversaciones que surgieron después. Varias personas se detuvieron frente a las piezas, observaron detalles, preguntaron por los cuerpos, por el color, por las posturas, por lo que estaba pasando dentro de las imágenes.
Eso fue muy valioso para mí, porque confirmó que la obra podía abrir conversación sin tener que explicarlo todo.

El cuerpo masculino como espacio de vulnerabilidad
Desde hace muchos años mi trabajo está muy conectado con la figura humana. Siempre vuelvo al cuerpo: al gesto, a la piel, a la postura, a lo que una persona puede expresar incluso cuando no dice nada.
Con el tiempo me he dado cuenta de que me interesa especialmente el cuerpo masculino, no solo desde lo físico o lo estético, sino desde algo más interno: la tensión, el silencio, el deseo contenido y la vulnerabilidad.
Creo que muchas veces al hombre se le ha enseñado a aguantar, a controlar, a no mostrarse frágil y a no expresar demasiado lo que siente. Esa educación emocional también se queda en el cuerpo. Se queda en la postura, en la forma de mirar, en la tensión de los músculos, en el gesto detenido.


Cuerpos en suspensión nace de esa observación.
Las obras no muestran cuerpos que actúan de forma evidente. Muestran cuerpos detenidos en un momento específico. Cuerpos que parecen estar antes de una acción, antes de una palabra, antes de una decisión. Hay algo que quiere salir, pero todavía no sale.

Fragmentos de una escena más grande
Una de las ideas que más me interesa de estas obras es que muchas funcionan como fragmentos. No vemos toda la escena. Vemos una parte.
En las pinturas, algunos cuerpos aparecen cortados o muy cercanos, casi como un acercamiento fotográfico. Para mí eso es importante porque crea la sensación de que hay algo más allá de lo que estamos viendo. La imagen no lo muestra todo, pero nos deja intuir que existe un contexto más amplio.
Y creo que la vida muchas veces funciona así.
A veces miramos solo un fragmento de una situación y creemos que eso es todo. Vemos una parte de una persona, una parte de una emoción, una parte de una historia. Pero alrededor siempre hay más cosas que no aparecen a simple vista.
En esta colección me interesa trabajar precisamente con esa tensión: lo que se ve y lo que no se ve, lo que se muestra y lo que queda contenido.

El óleo negro y el color como señal emocional
En las pinturas de la Serie Color trabajo con óleo negro para construir una imagen cercana a lo fotográfico. Me interesa la relación entre luz, sombra, volumen y cuerpo. El óleo negro me permite crear una presencia fuerte, casi silenciosa, donde la figura aparece desde la profundidad y la materia.
Después entra el color.
Pero el color no aparece como decoración. No está allí solo para embellecer la imagen. En estas obras, el color funciona como una señal emocional. Es una interrupción. Algo que altera la lectura de la escena y revela una tensión interna.
El color abre una capa distinta: puede hablar de deseo, de incomodidad, de energía, de vínculo o de algo que permanece suspendido dentro de la imagen.

Los dibujos: cuerpo, ave y transformación
La Serie Ave forma otra parte importante de esta muestra.
En estos dibujos, la figura humana aparece acompañada por aves y un círculo dorado. Allí trabajo desde una zona más simbólica. Las aves introducen ideas de movimiento, fragilidad, desplazamiento y transformación. El círculo dorado funciona como un elemento de tensión, equilibrio o contención.
En estos dibujos el cuerpo está entre el peso y el vuelo. Entre quedarse y moverse. Entre sostener algo y soltarlo.
Por eso decidí presentar las dos series juntas. Aunque formalmente son distintas, ambas hablan de lo mismo desde lugares diferentes: el cuerpo como territorio de espera, tensión y posibilidad.


Una muestra dentro del mes del Orgullo
Presentar esta colección dentro del marco del mes del Orgullo también tuvo un sentido especial.
Para mí, el Orgullo no solo tiene que ver con la visibilidad desde lo evidente o lo celebrativo. También tiene que ver con poder habitar el cuerpo, el deseo y la vulnerabilidad sin tener que esconderlo, justificarlo o explicarlo todo.
En ese sentido, Cuerpos en suspensión dialoga con el Orgullo desde un lugar íntimo. Habla de cuerpos, de deseo, de silencio, de identidad y de presencia. Habla de aquello que muchas veces se queda contenido antes de poder ser nombrado.
Por eso fue tan importante que esta primera muestra ocurriera en Apoyo Positivo, Casa Granada. El espacio permitió que la exposición tuviera una dimensión cercana, comunitaria y sensible. No fue solo una presentación de obras: fue un pequeño encuentro alrededor de lo que el cuerpo puede decir cuando se le mira con atención.


Lo que ocurrió esa noche
La muestra tuvo aforo completo. Las personas invitadas llegaron, recorrieron el espacio, se detuvieron frente a las obras y se quedaron conversando.
Abel, encargado de Casa Granada, hizo la presentación inicial. Después compartí unas palabras sobre el origen de la colección, mi interés por la figura humana, la vulnerabilidad masculina, el uso del óleo negro, el color como señal emocional y la relación entre las pinturas y los dibujos.
Fue breve, pero fue suficiente.
Lo más bonito fue ver cómo las personas miraban las obras de cerca. Cómo se acercaban a los detalles. Cómo preguntaban. Cómo aparecieron conversaciones sobre el cuerpo, la masculinidad, la fragilidad, el deseo contenido y la emoción que muchas veces queda sin decir.
Para mí, ese fue el verdadero sentido de la muestra: comprobar que la obra podía generar una pausa.

Un punto de partida
Esta exposición no la veo como un cierre, sino como un punto de partida.
Fue la primera vez que Cuerpos en suspensión salió del estudio y se encontró con otras miradas. Fue la primera vez que estas ocho obras ocuparon un espacio juntas y pudieron leerse como una colección.
Me quedo con la sensación de haber dado un paso importante. Un paso pequeño en escala, pero grande en significado.
Esta muestra forma parte de mi proceso artístico actual y de una búsqueda más amplia: construir una obra donde el cuerpo humano pueda aparecer como presencia, como territorio emocional y como espacio de transformación.
Gracias a Apoyo Positivo y a Casa Granada por abrir este espacio. Gracias a Abel por acompañar y presentar la muestra. Y gracias a todas las personas que estuvieron allí, que miraron, preguntaron, conversaron y acompañaron este primer momento público de la colección.
Cuerpos en suspensión empieza aquí una nueva etapa.